

Tener que salir por piernas justo estando frente de la entrada fue desconsolante, con un a temperatura de 26º y con ropa de verano, nos encontrábamos desprotegidos totalmente… Nos comieron vivos! contamos mas de 50 picadas en solo 5 minutos que duró la intentona por introducirnos allí.

Ofuscados nos prometimos regresar el ultimo día para rematar la exploración, esta vez equipados con chaquetas armadas hasta el cuello…
Y así fue como días mas tardes regresamos al complejo lugar;
Una vez dentro, por fin.. Nos dimos cuenta de que algo sonaba, como lo hace el viento amenazador en una tarde de oscura tormenta…
Pero el cielo no parecía haberse nublado ni por asomo, así que nos detuvimos justo debajo de los techados caídos de la parte inferior del anfiteatro…
ZUMBIDOS!!.. Mosquitos!!!.. Después de creer que ya no quedaba ni rastro de ellos, nos dimos cuenta de que el verdadero peligro estaba allí, la maleza hacia mella en los espacios mas altos, algunas charcas de aguas residuales estaban justo a las entradas laterales y parecían llevar mucho tiempo allí; Lo que hacia un perfecto y exquisito caldo de cultivo para que aquellos seres se reprodujeran como si se tratase del mismo génesis.
Los insectos se acumulaban de forma masiva en techos y paredes, pues estos estaban repletos de diminutos agujeros donde junto con las termitas devoraban la parte mas sabrosa de aquel viejo teatro… El Teatro de los Mosquitos.





